16 07 2026 PANORAMA DE CARA AL CÁLIDO VERANO

 


Foto: José Luis Muñoz

Reconfortado, anímica y mentalmente, con el bonito espectáculo del partido entre España y Francia, afronto la escritura de este último artículo antes del parón veraniego, envuelto en una cierta inquietud por no poder adivinar a ciencia cierta, o al menos aproximada, qué nos vamos a encontrar a la vuelta, el mes que viene. El asunto futbolero de estos días es ciertamente importante. Siempre se había dicho, en tiempos antiguos, que esa era la panacea que usaba la dictadura para engatusar a los españoles haciéndonos olvidar los muchos problemas en que el país estaba inmerso, argumento que no es de aplicación en estos tiempos, al menos en el mismo sentido, pero sí es preciso reconocer que mientras hablamos de este asunto, que tanto nos interesa colectivamente, conseguimos que se acalle el molesto runrún de la palabrería política y los enredos judiciales, dejado paso a esa otra cuestión, la deportiva, que aparte su interés intrínseco y proporcionar un buen rato de entretenimiento, nos ayuda a todos, incluso a quienes gusta mostrarse remisos, a encontrar una idea de país, a sentirnos miembros de una misma sociedad civil que encuentra ilusión en un bienestar colectivo.

A mí, personalmente, este reencuentro con el fútbol televisivo me ha servido para rejuvenecer ideas, al recordar mis comienzos periodísticos, precisamente en el sector deportivo, una experiencia que se encontraba almacenada en ese cajón sin fondo en que se conservan los episodios adormecidos de la experiencia. Mucho ha llovido desde entonces incluso desde la última vez que me dediqué a esas cuestiones, en una aciaga temporada de la Balompédica Conquense, de la que pocas veces se habla seguramente porque nadie quiere recordar lo que pasó y no seré yo quien desempolve ahora amargas historias, menos aun cuando el equipo parece encontrarse en vías de recuperación de un horizonte mucho más optimista.

Nos espera un tramo de semana ciertamente apasionante, hasta llegar a la final del domingo. Cuando escribo estas líneas aún no se ha disputado la otra semifinal y por tanto ignoro si tendremos enfrente a Inglaterra o a Argentina; apuesto por la albiceleste, no por nada en concreto, sino porque me parece muy interesante ese choque entre dos selecciones de diferente continente y ambas de habla español, pero vaya, tampoco pasa nada si el cruce tiene otro sentido y el duelo final tiene carácter europeo. En cualquier caso, estoy seguro, será un bonito enfrentamiento que este sufrido y pese a todo estoico país acogerá con el mejor de los entusiasmos, desde el convencimiento de que nada es imposible y menos que nada un satisfactorio resultado deportivo que nos compense de otras calamidades.

Con lo que salga de ese encuentro, cualquiera que sea su signo, nos iremos a descansar, yo de tener que escribir un artículo semanal y los lectores de leerme, si es que tienen esa afición, que algunos creo que hay. Lo haremos mirando hacia el horizonte de naturaleza indeterminada que nos espera al regreso, ya en agosto, habiendo pasado los fastos del esperado eclipse, que con tantas expectativas se perfila, para desconcierto de los escépticos que no podemos comprender ese enorme despliegue turístico para ver algo que va a durar aproximadamente un minuto y en vísperas de que arranquen las fiestas de San Julián, con su repetitivo e incansable repertorio de propuestas de entretenimiento. Mientras, durante estas semanas, habrá continuado el despliegue de actividades culturales que darán ocupación en Cuenca a la Plaza de la Merced y algunos barrios y en otros puntos de la provincia a la programación que impulsa la Diputación en espacios patrimoniales, una idea ciertamente positiva, pero que debería tener en cuenta las observaciones que hacía recientemente José Antonio Silva sobre la necesidad de adoptar medidas de seguridad precisamente para garantizar la pervivencia de ese patrimonio, que en el caso concreto de Segóbriga requiere un cuidado especial porque se trata de un bien vulnerable y es totalmente necesario conservarlo protegiéndolo. De forma paralela, se pondrá en marcha un nuevo ciclo de conciertos en la catedral de Cuenca, que desde hace ya varios años viene mostrando un extraordinario dinamismo en ese terreno en el que también, siguiendo con lo anterior, se combina la cultura con un entorno artístico tan sensible como el que nos ofrece el ámbito catedralicio.

Sobre unas cosas y otras sobrevuela de manera permanente el riesgo de los incendios, sobre todo forestales, amenaza latente que sentimos en un territorio como el nuestro, tan bien poblado de vegetación arbórea sensible. Los últimos episodios han sido en verdad espeluznantes y conviene no solo cruzar los dedos, sino mantener bien activos los sistemas de prevención que con la necesaria eficacia impiden que tales sucesos puedan surgir y desarrollarse. Ya sabemos que el clima no está ayudando nada, pero la inteligencia humana es capaz de desarrollar iniciativas adecuadas para combatir todos los peligros. Ojalá en este periodo de descanso no haya que lamentar ningún problema de este tipo.

Teóricamente, el verano es un tiempo para la molicie, perder el contacto con la realidad, olvidar penas y problemas, liberar la mente, sanear el cuerpo y dejar que las ideas reposen plácidamente, sin agobios. No estoy seguro de todo eso sea posible en una situación tan convulsa como la que este país está viviendo desde hace ya muchos meses, pero si al mal tiempo es conveniente poner buena cara, en la provincia de Cuenca tenemos un buen remedio al alcance de la mirada: no hay más salir al aire libre, contemplar el fabuloso panorama natural que se abre ante nosotros y disfrutar plácidamente de él, cualquiera que sea la dirección tomada porque cada una con sus matices definidores, la generosidad de la naturaleza es abundante en nuestras tierras. Disfrutemos de todo ello en la medida de lo posible. Si es arropados con la doble estrella de campeones del mundo, mejor, que a nadie le amarga un dulce. Con esa perspectiva me despido, esperando volver a vernos dentro de un mes, si a ustedes les parece bien.

 

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