18 02 2017 ALEGRE CANCIÓN DEL AGUA
Alegre canción del agua Recibir una sorpresa consiste en conocer, ver, oír algo que no se espera. Nadie esperaba, hace unos días, que el cierre del telediario nocturno nos ofreciera unas imágenes (bellísimas, por otro lado), de las cascadas del río Cuervo en un momento de esplendor. Imágenes sin palabras, que son las mejores, porque no se necesita comentario alguno para acompañarlas y en las que solo el suave rumor del agua cayendo dulcemente, resbalando sobre la capa de musgo, era suficiente para completar el hermoso espectáculo, al que solo se le podría reprochar la brevedad, algo que es consustancial con la cicatera medida del tiempo que aplican los informativos televisivos. La presencia del agua, abundante, en este caso, tiene un indudable valor, porque durante los últimos meses el río Cuervo nos había acostumbrado a presentarse impúdicamente desnudo, vacío, seco. Probablemente no hay imagen más desoladora, más impactante, que la de un río sin agua...