REIVINDICAR A SAN JULIÁN
Lo que ha pasado estos últimos días no es nuevo. En tiempos antiguos, aunque todavía recientes, sucedió algo parecido, quizá con menos intensidad, porque aunque estas cosas no se pueden medir ni pesar, se me ocurre que el debate de ahora se ha mostrado con matices algo más rotundos, con alguna palabra más fuerte que otra. Incluso el obispado, que es un organismo extraordinariamente prudente, que no suele sacar los pies del tiesto, ha emitido un comunicado que por usar un término suave diría que ha sido muy severo, dejando traslucir algo más que irritación en su seno. Ya he dicho que este problema, que el día de san Julián no sea festivo, ocurrió anteriormente y se aceptó de mejor o peor manera, pero sin enfados. En esta ocasión sí lo hay y, desde luego, por emitir ya una opinión, la mía, diré que no es muy presentable ni de recibo que el patrón de esta ciudad reciba un trato que se podría calificar de humillante. No soy un experto en estas cuestiones y por tanto no puedo aporta...