CAÑIZARES, AGRUPADO BAJO LA SOMBRA DE UN POTENTE ROQUEDO
Durante siglos, hasta hace relativamente poco tiempo, el punto de entrada a los parajes situados en la Sierra de Beteta era el puerto de Monsaete, duro y resistente como pocos, temible en invierno, que salva la distancia existente entre Cañamares, a un lado, y Cañizares, al otro. Una carretera estrecha y encrespada, varios barrancos, un paisaje siempre sombrío bajo los espesos pinares, convertían estos cinco kilómetros en un desafío para conductores. Afrontar la subida era un duro ejercicio, pero gratificante, al que puso fin la Comunidad Autónoma, terminando de construir la que ahora se llama CM-210 y en la que, de paso, se sustituyó el puerto por un oscuro túnel sin iluminar, pero que en apenas un par de minutos salva la distancia entre los dos extremos de la montaña. No obstante, yo recomiendo a los amigos de la naturaleza y a los viajeros sin prisas que hagan la travesía del puerto, sabiendo que desde él van a poder contemplar unos paisajes espectaculares. Por aquí se l...