CASAS DE GARCIMOLINA, UN RECOGIDO PUEBLECITO SERRANO
Foto: José Luis Muñoz Con frecuencia, mientras recorro de cabo a rabo el territorio provincial y alcanzo lugares que en el mapa figuran en posiciones recónditas, me pregunto cuántos de ellos vienen manteniendo una existencia prácticamente anónima, sin que ningún suceso destacado interrumpa la cotidianeidad de la vida diaria para otorgarles un pequeño resquicio en el amplio libro de la historia o, por concretar y reducir el ámbito conceptual, en el cercano sistema informativo que nos cuenta las cosas del día a día. Son, claro, elucubraciones mentales que no conducen a ninguna parte pero que quizá tendrían su interés para un sesudo análisis sociológico que desde luego supera mis capacidades. En eso (y en cosas parecidas) voy pensando mientras consumo kilómetros por la carretera que desde Cañete penetra en el marquesado de Moya, sin duda uno de los territorios provinciales de más clara definición, tanto geográfica como histórica. Estos son, podríamos decir, campos de soledad y más...