UNA BELLA Y TRANQUILA CIUDAD, AMENAZADA (y 2)
El promontorio rocoso y escarpado en el que se asienta Ceuta sirvió de apoyo a Hércules para que levantara sus mitológicas columnas que servían de acceso y cierre al mundo conocido por los griegos, el Mediterráneo. Más allá no había nada. Esos dos famosos pilares creados por un maravilloso mundo fantástico estaban a un lado en el peñón de Gibraltar (Calpe) y el otro en Ceuta (Abila). La leyenda cuenta que esos dos peñascos se mantenían unidos, formando un todo hasta que Hércules, ejercitando su portentosa fuerza, los separó. Desde este pórtico se podía apreciar la puesta de sol que ayudaba a los seres humanos a imaginar que, quizá, al otro lado podría haber algo más que la nada. El espacio central que ocupa la ciudad es una curiosa combinación de estilo europeo, con edificios de cierta nobleza arquitectónica y una leve envoltura africana, proporcionada sobre todo por la abundancia de palmeras. Plaza de África se llama y en ella están los más importantes edificios públicos, desd...