CANALEJAS DEL ARROYO, A LA VERA DEL EMBALSE DE BUENDÍA
Nunca he ocultado (ni tengo por qué) unos sentimientos especialmente afectuosos hacia los pequeños pueblos que aparecen desperdigados por la Alcarria de Cuenca, envueltos casi todos ellos en una modestia histórica que ahora, en tiempos modernos, se une a otra más dolorosa, la del continuo empequeñecimiento de su población residencial, la permanente, que la otra, la de los fines de semana y fiestas de agosto sí que se mantiene pujante, como sabemos bien. Llegar a esos lugares supone tener que atravesar necesariamente un paisaje que invita al sosiego, nada que ver con la espectacularidad de otros ocupados por montañas portentosas o atrevidos cañones forzados por el ímpetu de aguas desbocadas. Camina uno por aquí, sin prisas, a través de lomas onduladas, cruzando entre campos por donde serpentean pequeños caminos rurales y donde se forman rodales de encinas y robles. La carretera es la nacional 320, en dirección a Guadalajara; poco antes de llegar al embalse de Buendía, un camino a ...