LA OBRA DE CRUZ NOVILLO EN LAS CALLES DE CUENCA
Ya sabemos que es ley natural que no hay forma de esquivar. Su llegada es inevitable, por más que suenen inconsolables lamentos cuando finalmente ocurre para dar paso a una cascada de comentarios, más o menos afortunados, según las circunstancias y la fama del protagonista. La pérdida de José María Cruz Novillo no ha sido una excepción y su salida de este mundo ha ido acompañada de la inevitable necrología colectiva y declaraciones luctuosas de quienes siempre sienten la obligación de tener algo que decir. Todo ello responde a una lógica aplastante: quien ahora ha muerto ha sido una de las figuras más destacadas en el último medio siglo de la cultura española y lo ha hecho sin olvidar un solo momento su origen, el nacimiento en la ciudad de Cuenca, donde deja, como herencia, al menos dos elementos de singular importancia. El primero de ellos es haber dado nombre a un centro educativo que viene mostrando desde su apertura un singular dinamismo, lo que explica el creciente atract...