21 01 2017 DE CÓMO TREPAR AL NIDO DE ÁGUILAS
De cómo trepar al nido de águilas No hay constancia de que, durante siglos, a los conquenses habitantes de Cuenca les causara especiales problemas la topografía arriscada y difícil del lugar habitado, por entonces únicamente lo que ahora llamamos casco antiguo. Las dificultades aparecieron cuando empezaron a llegar viajeros curiosos, precursores de lo que luego se conocería como turistas. Uno de los pioneros, Antonio Ponz, lo dijo de manera muy gráfica: “para trepar por sus calles, particularmente por algunas, es menester poco menos que tirarle a uno con carruchas, y a veces han reventado las caballerías”. No menos gráfico fue, en épocas más recientes, Pío Baroja, cuando comparó la situación encumbrada y áspera de Cuenca con un nido de águilas, texto que, por conocido, no merece la pena reproducir aquí. La modernidad, o sea, el último siglo, entre los deseos de ofrecer mejores comodidades para los locales y de facilitar las cosas para los visitantes, n...