07 11 2020 LA CASI IMPOSIBLE POSIBILIDAD DE UN MERCADO
Uno de los más deprimentes espectáculos que se puede contemplar en Cuenca en estos momentos (por cierto, nada propicios para el optimismo, como todo el mundo sabe o presiente) se encuentra en el interior de un agonizante edificio calificado irónicamente como mercado municipal, por más que, en un rasgo de prudente discreción, tal título no aparece explícito por ningún sitio de las fachadas. Este es el primer síntoma de que el promotor y dueño de la instalación, el Ayuntamiento de la ciudad, nunca se ha sentido especialmente orgulloso de sus características, a diferencia de lo que sucede en el resto de lugares donde, si mis recuerdos no fallan, siempre hay un letrero bien visible que proclama públicamente la naturaleza del inmueble. Con independencia o no de que exista tal rótulo, el edificio al que todos conocemos como mercado ha derivado con el paso de los años en cualquier cosa, menos en mercado, en un proceso imparable...