14 07 2018 UN LARGO TRAGO DE ANSIAS COMPARTIDO
Un largo trago de ansias compartido Es una imagen imborrable, descarrachante. Tenemos en casa una reunión de amigos y de pronto, en lo alto de la escalera, aparece una figura estrambótica, envuelta en audaz disfraz. Tras las vestiduras, al pronto irreconocible, está la imagen histriónica de Pedro Cerrillo, exhibiendo su capacidad innata para el transformismo, exultante de alegría imaginativa y divertida. En el fondo, el teatro era lo suyo y lo sacrificó para ejercer de hombre serio y responsable, encargado de gestionar sesudas cuestiones a las que aplicó eficacia y rigor. Porque no era una persona unidireccional, como parecen reflejar las biografías oficiales, tan repetidas estos días, sino alguien dotado de una prodigiosa capacidad para la inventiva y la actividad lúdica. De todas las cosas que hizo, mi preferida es su genial invención de la Feria del Libro de Cuenca, que llegó a esta ciudad justamente cuando él fue el primer concejal de Cultur...