CAMPILLO DE ALTOBUEY, EN EL CORAZÓN DE LA MANCHUELA
La visión de Campillo de Altobuey es siempre muy agradecida. El conjunto urbano se desparrama ampliamente por la llanura, formando una estructura muy equilibrada, sin grandes sobresaltos, quedando en una hondonada visible perfectamente desde todos los cerros circundantes y, por supuesto, desde cualquier punto de la carretera que discurre entre Almodóvar del Pinar y Minglanilla y que aquí forma una amplia línea envolvente, dejando en medio el pueblo. El paisaje inmediato ha cambiado en los últimos años de forma espectacular por la proliferación de aerogeneradores cuya presencia ha venido a cambiar por completo la situación. Al principio fueron solo unos pocos, en torno al pico Calleja, donde también están las antenas telefónicas, pero en los últimos dos años se han multiplicado por todos los alrededores ofreciendo así un extraordinario espectáculo que nada tiene que ver con la imagen tradicional.
La
bienvenida al lugar si se accede desde la citada carretera la ofrece una
construcción tradicional, El Ventorro, reconstruido a partir del modelo
ofrecido por el último que existió realmente. Se trata de una construcción
troncocónica, que servía de albergue a los pastores en momentos de crudeza
climatológica y de los que, según cuentan en el pueblo, existían muchos
repartidos por el campo. En torno a este último superviviente se ha organizado
una amable rotonda de acceso al pueblo, adornada con otros elementos
decorativos alusivos igualmente al carácter agrario del lugar
En
el centro de la hondonada se encuentra el pueblo, grande, amplio, de los
mayores de esta zona de la provincia. Nada más llegar, al primer vistazo, se
puede comprobar que Campillo de Altobuey, ha sabido conservar varias excelentes
edificaciones, en general de grandes dimensiones en planta, con simetría en
huecos de ventanas y balcones, grandes portadas adinteladas con puertas de
elegante madera y alguna noble reja de forja artística e incluso algún escudo
nobiliario. Prácticamente la totalidad de la construcción es de dos plantas, lo
que permite un efecto óptico muy interesante desde las proximidades, con un
equilibrado perfil de cubiertas sobre el que sólo se alza la torre de la
iglesia. La Plaza Mayor (Plaza Nueva es su nombre oficial), en la que se
encuentran la iglesia y el Ayuntamiento, forma el núcleo central del pueblo,
que se organiza urbanísticamente con bastante regularidad, con calles
perpendiculares entre sí. La plaza tiene tres grandes fachadas de arquitectura
civil (una de ellas pertenece al Ayuntamiento) correspondiendo la cuarta a la
iglesia. En este caso, la plaza ejerce realmente sus funciones como foro
abierto a la tertulia, la reunión, la convivencia y la resolución de los
asuntos públicos. Varios establecimientos
comerciales y hoteleros animan ese carácter dinámico al que contribuye la
confluencia de las más importantes calles que forman el viario urbano. El
Ayuntamiento es un apreciable edificio, de dos plantas, construido en los años
1883-1884; en los vestíbulos de la segunda planta figura una excelente colección
de cerámicas de Manuel Real Alarcón.
El otro edificio que aporta
considerable personalidad a la plaza es la iglesia parroquial, dedicada a san
Andrés, construida en el siglo XVI y modificada en el XVIII, a lo que hay que
añadir, ya en época moderna una importante intervención correctora con el
derribo del coro, la modificación de varias dependencias y la eliminación del
chapitel de pizarra rematado por una gran bola metálica y una veleta, sustituido
por una cubierta de teja árabe a cuatro aguas. Los muros son de sillería bien
trabajaba, que se abren para dejar huecos a tres portadas, dos en uso, situadas
respectivamente en los sectores norte y sur, similares y levantadas en el siglo
XVI, mientras que hay otra, que debió ser muy bella, de estilo plateresco,
situada a los pies del templo pero cegada. En el interior es iglesia de tres
naves, con planta de salón dividida en cinco tramos, separados por columnas
cilíndricas desiguales, que se apoyan en pedestales cuadrados. En el
presbiterio había un excelente retablo que fue destruido pero en una capilla
lateral y ocupando el sector central de
un retablo barroco, se encuentra actualmente situada la imagen de la Virgen de
la Loma, de traza románica, incorporada a la villa por la familia Jaraba.
En general, el callejero urbano se
mantiene fiel a una estética ordenada en la que no se rompe el límite de las
dos alturas, lo que confiere a la torre de la iglesia un papel dominante, de
gran calidad visual, al alzarse sin obstáculos sobre el conjunto del pueblo.
Casi todas las calles presentan una razonable anchura, con un trazado en que
predominan la regularidad. Aunque buena parte de la edificación ha sido
modificada en épocas modernas, los campillanos han tenido el buen gusto de
conservar interesantes ejemplos de arquitectura popular, en calles con mucha
personalidad, como son Larga, la de Madrid o la de Toledillo y la plaza del
Iso.
Hay varias ermitas que continúan
existiendo (El Cristo,

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