29 08 2024 UN SOPORTE DE FIRME ROCA PARA UN LIGERO ARTE ABSTRACTO

Supongo que estos días se están multiplicando artículos y comentarios en torno a la figura de Fernando Zóbel. Es normal: se acaban de cumplir cien años desde la fecha de su nacimiento, el 27 de agosto de 1924 y cuando esas cosas ocurren hay una tendencia generalizada a emitir opiniones, por lo común laudatorias y más aún en un caso como éste en que, realmente, todo lo que se diga debe ir orientado necesariamente a valorar la vida y la obra de una persona que hizo todo lo posible (y no era consciente: lo hacía de modo natural) por ser correcto, educado, amable y socialmente activo. Lo sabemos bien en esta ciudad y de manera muy especial en el casco antiguo, en el que fue un vecino ejemplar, uno más del barrio, en el que vivía de modo habitual, donde tenía su estudio de trabajo y donde, finalmente, sus restos reposan en un recoleto rincón del cementerio de San Isidro. Cuando uno se plantea escribir sobre una circunstanci...