10 10 2020 HALLAZGO DE UNA OBRA PERDIDA DE FEDERICO MUELAS

 




  Todo un hallazgo, un verdadero tesoro literario y bibliográfico es lo que ha localizado la Biblioteca Municipal del Centro Aguirre, entre los fondos procedentes de la antigua Biblioteca del Parque de San Julián, que tomó forma en 1928, en feliz idea de don José Niño, que no pudo prosperar más allá de unos pocos años. Los libros que formaron aquel fondo están ahora siendo catalogados y entre ellos ha aparecido un ejemplar del que no solo no había noticia alguna, sino que ni siquiera aparece mencionado en los infinitos artículos publicados sobre su autor, Federico Muelas y que, además, tampoco se encuentra en ninguna otra biblioteca pública, por lo que se trata de un ejemplar único.

      Villancicos olvidados está bien identificado en el colofón: se imprimió en Madrid, en 1945, con dibujos y grabados de José G. de Ubieta y Rafael Pena. Es un cuaderno en folio mayor, con 16 páginas sin numerar, más las cubiertas. La edición corresponde a Sagitario, bajo la dirección de Carlos Mª R. de Valcárcel. Hasta aquí la descripción física del documento. Como se puede ver por la fecha, es la primera publicación impresa que lleva la firma de Federico Muelas.

       Lo sorprendente viene ahora: nadie cita la existencia de este trabajo. Todas las bibliografías sobre Federico Muelas sitúan como su primera obra Apenas esto (1959), aunque para entonces ya había preparado otros textos que no vieron la luz, porque pese a su exuberancia personal y oratoria, el escritor fue muy retraído a la hora de entregar originales a las imprentas. El silencio es muy llamativo en la obra más emblemática publicada sobre Muelas, la antología que editó Carlos de la Rica en 1979, donde ni siquiera se insinúa la existencia de este trabajo, como tampoco lo hacen Alfredo Muela (que hizo una tesis sobre el escritor), Florencio Martínez Ruiz o cualquiera de los otros muchos que se han acercado a la obra de Federico Muelas.

       Villancicos olvidados es la primera versión de otro libro que sí se conoce perfectamente, Los villancicos de mi catedral, editado por la Diputación en 1967. En ambos, Muelas ofrece una explicación similar: encontró por casualidad, en una librería de viejo, unos villancicos que se cantaban en la catedral de Cuenca en el siglo XVIII y los adaptó para darles forma literaria moderna, pero conservando las letras. Hay muy serias dudas de que esa versión sea exacta, sobre todo teniendo en cuenta la generosa fantasía que el gran poeta conquense aplicaba a todo lo que hacía, pero desde luego chirría cuando se ponen en comparación los dos textos. El primero contiene nueve villancicos y el segundo 16, habiendo suprimido 2 de los anteriores y modificado el título de otro, pero solo con la denominación de algunos de ellos se puede deducir fácilmente que no tienen nada que ver con el siglo XVIII en que presuntamente fueron escritos, pero en los que el escritor introdujo modificaciones en los versos, en busca de una mayor pureza poética.

        Con independencia de matices y purismos, el hallazgo tiene un valor indudable. Además de conservar todo el sabor de lo antiguo, en esas grandes páginas, de tamaño hoy infrecuente, embellecidas con el tono amarillento aportado por el paso del tiempo, se puede encontrar sin duda alguna el trabajo minucioso y creativo de un gran poeta, que buscó el pretexto de un hallazgo casual para generar una forma poética popular por la que siempre sintió una incontenible afición y de la que dio generosas muestras a lo largo de toda su vida. Y para la realidad literaria de Cuenca es un gran hallazgo, que los estudiosos y curiosos podrán conocer ahora en la Biblioteca Municipal.

Comentarios

  1. No del todo cierto
    https://www.vocesdecuenca.com/opinion/villancicos-olvidados-de-federico-muelas/

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